Si se consideran algunas de las situaciones que ha traído el confinamiento a causa de la pandemia del Covid 19 están la preocupación por contraer la enfermedad o que se contagie alguien de la familia, el estar todos encerrados en casa, el teletrabajo llevado desde casa, las tareas del hogar, la situación socioeconómica que se agudiza, y cada adulto queriendo responder a todos estos frentes, resultándole a veces desbordante tal realidad; sin embargo, con mucha organización y autoexigencia va saliendo al paso a cada momento buscando un equilibrio saludable, tratando de manejar las propias emociones, aunque no siempre se logre el objetivo.
Si esta experiencia tan abrumadora que enfrentamos hoy en día como humanidad rebasa en muchos momentos la vida de los adultos,

¿somos conscientes de la vivencia emocional de nuestros niños, niñas y adolescentes?

¿Podemos ayudarlos a lograr un bienestar emocional ante esta adversidad? ¿Cómo hacerlo?

Lo primero que tiene que asumir un adulto en este momento es que las emociones no se confinan y que los niños, niñas y adolescentes no saben manejar sus emociones, por lo tanto, sufren mucho más, porque viviendo experiencias tan difíciles en un entorno totalmente nuevo para ellos, no saben cómo actuar, por lo que corresponde a los adultos más cercanos (padres, madres, maestros) proteger su salud emocional.
Una de las principales recomendaciones dadas a los adultos para el acompañamiento a sus pequeños en este tiempo es trasmitirles calma y explicarles que es una situación temporal, hacerles ver que es normal y aceptable sentir miedo y preocupación. Otro aspecto fundamental es generar momentos para la escucha, que se sientan con la posibilidad de expresar lo que van sintiendo en confianza y serenidad. Es importante no ocultarles información, pero también, es esencial controlar la sobreexposición a información, ya que puede aumentar el estrés y la ansiedad. Igualmente, se considera que el juego y las actividades lúdicas, adaptadas a las nuevas circunstancias ayudan de manera excelente al manejo de las emociones.
De todo lo anterior, lo más importante es que los adultos reconozcan la realidad emocional de los más pequeños y no tan pequeños de casa, comprendan que los mayores son responsables de su salud emocional, por lo tanto, está en sus manos el compromiso de acogerlos, cuidarlos y acompañarlos no sólo física, sino también emocionalmente, apostando siempre por una sana convivencia en un contexto tan difícil como es la pandemia.

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